Secuencia LXXIX 16/07/2014: BLANCO Y NEGRO

“Procesión de Nuestra Señora del Carmen Coronada (Cádiz)” 

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DSC_0286-borderJuan Morales Rojas nos dejó un poema dedicado a Cádiz que comenzaba evocando de su luz: “Ciega de tanta claridad tu orilla, isla de blanca luz que reverbera”. La luz de la Tacita de Plata es símbolo y seña de la ciudad y esa misma luz no podía faltar en la procesión de la Virgen del Carmen, la Reina del Mentidero. Y junto a esa luminosidad hay que añadir el color y por eso nos recreamos en el azul del cielo y de la bahía, del verde de la Alameda y las plazas y, al tratarse de una procesión de marcado carácter carmelita, del marrón. Luz y color para una procesión de alabanza.DSC_0340-border

Sin embargo, la procesión se fue convirtiendo en un bellísimo paisaje costumbrista en blanco y negro con su infinita gama de grises, quizá un poco idealizado, si, no se puede negar, pero la fuerza de la luz y de la sombra fue ganando espacio al cromatismo sin perder por ello un ápice de perfección. Y todo ello llegó cuando, tras una interesante tertulia sobre la magnífica producción musical de Germán Álvarez Beigbeder, Belén Nosti, que miraba la fachada blanca de la Avenida Marqués de Comillas frente al Baluarte de la Candelaria donde reside la comunidad carmelita, nos hizo ver la curiosidad que nos lleva a titular hoy estas líneas como ha podido leer más arriba. Nuestra flautista nos fue contando que contrastaba el negro del pantalón de nuestro uniforme DSC_0476-bordercon el blanco de las camisas, el blanco de las partituras con el negro de la tinta con la que se escribían y, sobre todo, lo blanco de piel de quienes llegábamos del interior de la provincia de Sevilla, con la piel bronceada de quienes tienen la fortuna de vivir o llegarse en estas fechas hasta la misma costa de Cádiz. Allí mismo nos dimos cuenta que por una vez, el blanco y el negro tenían tanta fuerza como cualquier paleta de delicados colores y que su presencia lejos de mostrarnos un cuadro aburrido y monocromático, alcanzaba la categoría de miles de tonalidades de color… y de sonidos.

Pasaban pocos minutos de las ocho de la tarde cuando el paso de palio que portaba la bellísima imagen que tallara Jacinto Pimentel se hacía presente, llenando la tarde de olor al nardo con el que se adornaban las andas acompañados de gladiolos, a los sones de la “Salve Marinera” (Oudrid). Edificios a la derecha y la Alameda con el mar de fondo a la izquierda todo ello envuelto en “Coronación de la Macarena” (Pedro Braña), “Reina del Mar” (Abel Moreno), “Nuestra Señora de Guadalupe” (Antonio Pantión) y “Virgen de Consolación” (Pedro Morales).

 DSC_0426-borderA la altura de la calle Zorrilla la Virgen giró a la derecha para buscar la sombra del centro de la ciudad mientras oíamos “Madre de los Gitanos Coronada” (Abel Moreno) a cuyo término uno de los responsables de la cofradía hubo de subir a las andas a apretar la corona que con los primeros movimientos se había movido un poco.  Impresionante la chicotá siguiente que permitió cruzar sin bajar el paso toda la Plaza Mina mientras La Centenaria alardeaba de buena música con “Hiniesta Coronada” (José Albero) y “Virgen de la Paz” (Pedro Morales). Poco a poco la procesión se iba aproximando a la Plaza de San Antonio por las calles San José, donde oímos “Dulce Nombre de Jesús” (Pedro Morales) y calle Ancha que nos trajo a los oídos la evocadora marcha “Aquella Virgen” (Gómez Arriba) y “Madre del Carmen Coronada” (García Pulido). Precisamente, con esta pieza la Virgen entró en la plaza llegando hasta la puerta de la parroquia.DSC_0403-border

Como novedad este año, la junta de gobierno de la cofradía había decidido ampliar el itinerario de la procesión con el objetivo de que el mayor número posible de gaditanos y devotos puedan ver con tranquilidad el paso de la patrona del mar y de la Armada Española. Así, no cruzó como otras veces por el centro de la plaza sino que llegó hasta la puerta de la Parroquia de San Antonio donde fue recibida por una representación de la Archicofradía de la Columna cuando sonada “Corpus Chirsti” (Braulio Uralde) para seguir posteriormente por Zaragoza, donde visitó el convento de las Hermanas de la Cruz con el fondo de “Saeta Cordobesa” (Pedro Gámez), Benjumeda y Ceballos para desembocar en su plaza, la Plaza DSC_0514-borderdel Mentidero, siguiendo desde ahí a su itinerario habitual.

Fue en la Plaza del Mentidero donde la banda, tras ofrecernos “Corona de Estrellas” (Bienvenido Puelles) interpretó el himno compuesto por Luis Manuel Rivero con motivo de la coronación de la Virgen del Carmen, “Cádiz del Carmen” para lo que la banda optó por quedarse parada para que nuestro director, Jesús Salas, dirigiera personalmente la pieza mientras los devotos desgranaban los versos dedicados a la Señora:

Con el rumor de las olas

Cádiz susurra tu nombre

y con sal de la mar te corona

en la fe de nuestros corazones,

en la Alameda del cielo

todos los Santos te aclaman

la Reina del Mentidero

Madre del Carmen Coronada.

 

Guardas bien bajo tu manto

el fervor del barrio que te envuelve

la pasión de quien te queire

y el anhelo del necesitado.

 

Duermen en tu Escapulario

un Rosario eterno de plegarias

el consuelo para tantas almas

y la fe del pueblo gaditano.

 

Con el rumor de las olas

Cádiz susurra tu nombre

y con sal de la mar te corona

en la fe de nuestros corazones,

en la Alameda del cielo

todos los Santos te aclaman

la Reina del Mentidero

Madre del Carmen Coronada.

 

Tu semblante es la alegría

y el compás que nace de esta tierra

el color de la Alameda

y la brisa de nuestra bahía.

 

Cádiz se rinde a tus plantas

y ante tu grandeza se arrodilla

porque en Ti se refleja la orilla

de los mares de amor que derramas

 

Con el rumor de las olas

Cádiz susurra tu nombre

y con sal de la mar te corona

en la fe de nuestros corazones,

en la Alameda del cielo

todos los Santos te aclaman

la Reina del Mentidero

Madre del Carmen Coronada.

 

La Reina del Mentidero

Madre del Carmen Coronada.

Abandonada la procesión la plaza que da nombre a su barrio, Mentidero, buscando de nuevo la Alameda sucediéndose “Pasan los Campanilleros” (López Farfán), “Esperanza Macarena” (Pedro Morales), “Alameda Coronada” (Barros Jódar), “Virgen de las Estrella” (Pedro Gámez), “Aguas” (Santiago Ramos) y Virgen de los Negritos (Pedro Morales). Así el paso llevado por sus devotos y dirigido por el capataz.

Manuel RuiDSC_0553-borderz Gené se colocó frente a la puerta del convento a los sones de “Coronación de la Macarena” (Pedro Braña) donde de nuevo se pudo escuchar el himno de la Coronación “Cádiz del Carmen” y la “Salve Marinera”.

A eso hora, la luz había dejado su paso a una noche con reflejos de luna y los blancos que partían de la luz de la candelería se difuminaban entre las copas de los árboles. La Virgen del Carmen, la Reina del Mentidero, había regresado a su casa acompañada de la Banda de la Oliva. Y nosotros nos quedamos con la sensación de que pocas veces ha habido tanta belleza en una instantánea en blanco y negro, ¿verdad Belén?

Tresillo de corcheas:

 ♪.- ¿Pero Fernando Granado (tuba) no estaba tocando?, ¿qué hace trabajando fuera de su jurisdicción? Es él, ¿no?, ¿o sí?

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 ♪.- Te quiero siempre cerca del paso, Antonio Vela (corneta). ¡A que no te habías sentido nunca tan vigilado!

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 ♪.- Ciempiés cofrade, especie para nada en peligro de extinción

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A modo de coda

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COSAS DE CAI

Entraba el paso a la calle Ceballos con el Teatro Falla como testigo. Pepe Peña (bombardino) atendía a un buen amigo de La Centenaria, José Antonio Pizarro, quien fuera hermano mayor de la Hermandad de la Esperanza de Sanlúcar de Barrameda. Comenzaba a sonar la marcha “Mediatrix Omnium Gratiarum” cuando una gaditana se acercó con toda educación a Pepe para preguntarle que cual era la marcha que estaba sonando pues le parecía “preciosa”. “Mi Pepe”, al borde del sonrojo le indicó el nombre de la pieza y ahí se quedó. No aportó ni un dato más. Hubo que salir a su rescate, él no lo hubiera hecho, y alguien le dijo a la señora que podía felicitarlo porque el autor era él mismo. El resto se lo pueden imaginar: dos besos de nuestra simpática amiga para Pepe y sonrisa general.

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