Secuencia LXXXI 31/07/14: EL HOMBRE QUE SE AGARRÓ A DIOS

Que sepamos, dos veces al año Don José María se agarraba a Dios y con Él recorría las calles del pueblo. Lo hacía cuando la Hermandad Sacramental realizaba el piadoso ejercicio de la Procesión de Impedidos y lo hacía también cada 15 de agosto cuando se colocaba tras las andas donde la Custodia alberga el Santísimo y allí, apoyándose en la barra de la parte de atrás, se disponía a seguir los pasos del Señor como lo hizo todos y cada uno de los días de su vida. Decimos al principio “que sepamos” porque desconocemos en cuantas ocasiones llevó de forma privada la comunión a quien lo necesitase y no podía trasladarse a la parroquia. Está claro, con este sacerdote, Dios se hacía siempre presente en las calles de Salteras.

Porque José María Gómez Martín optó por agarrarse a Dios y hacerse cura para de su mano ser puente entre Él y Impedidos2005-borderlos hombres, ser vehículo entre la oración del pueblo para llevarla a Dios y, si así era, a través de él llevar el alivio y el consuelo de Dios.

Durante estos jornadas de verano, la Custodia ya está preparada en la iglesia, las andas están listas, la barra de la parte de atrás está en su sitio y preparada. El día en el que el féretro que contenía los restos mortales de nuestro cura, la Custodia parecía decirle de nuevo que se agarrara a ella y que esta vez, su abrazo a Dios sería en presencia total.

Don José María se nos ha ido agarrado, otra vez, a Dios.

El día en que nos dejaba, la alcaldía había emitido un bando por el que se informaba al pueblo de la muerte de quien fuera “párroco de este Municipio durante más de veinte años, e Hijo Adoptivo de Salteras, título conferido por el Pleno de la Corporación el 23 de Septiembre de 2005” y que por este motivo se declaraban “los días 30 y 31 de Julio de 2014 como días de Luto Oficial, en reconocimiento de sus muchos méritos durante los años de su ministerio sacerdotal, dedicados a esta comunidad”. El bando informaba también de que “durante las jornadas de miércoles 30 de julio, y jueves día 31 “las banderas de los edificios municipales ondearán a media asta, con crespón negro”.

A la hora de la misa no cabía un alma en la parroquia. Abarrotada de fieles, amigos… el pueblo entero con una buena representación aljarafeña. El presbiterio, junto con la bandera de Salteras, se llenó de estandarte de las hermandades con las que Don José María haDSC_3558-borderbía tenido relación porque a las propias de nuestro pueblo se añadieron de Copire y Los Palacios, destinos previos de Don José María antes de recabar, veinticuatro años atrás, a Salteras.

Monseñor Gómez Sierra comenzó la homilía dando las gracias a todos los asistentes por el cariño demostrado a quien “durante veinticuatro años os ha servido pues se sintió llamado a cuidar a la familia de los hijos de Dios”. A lo largo de sus palabras, el Obispo Auxiliar dejó patente que Don José María “hizo de este pueblo su familia y por eso nadie que se acercara a él se iba de vacío y por eso Dios conocía todas sus obras”.

Una vez finalizada la misa, los restos mortales fueron trasladados hasta la ermita de Nuestra Señora de la Oliva donde recibió el último adiós de su pueblo antes de reposar definitivamente en el Cementerio de San Carlos.

Y en ese trayecto fue donde la Banda de la Oliva quiso que se sintiera constantemente acompañado por esa música que él tanto fomentó, alentó y sintió como algo suya. La Centenaria estaba allí. Durante el velatorio y la misa, los DSC_3562-bordercomponentes de la banda estuvieron también presentes pero, en ese momento, lo estaban como músicos acompañando a su párroco y a quien ya definíamos como “uno de los nuestros” por tantas y tantas cosas y a quien intentamos se sintiera un poco reconocido en su empeño cuando le entregamos la medalla de oro corporativa. La Banda de la Oliva puso su oración de la mejor manera que cree podía hacerlo y así, en el instante en que el féretro salía de la ermita, comenzó a sonar “Nuestra Señora de la Oliva” (Joaquín de la Orden y Dionisio Ortiz) para proseguir con “Mater Mea” (Ricardo Dorado), “Cristo de la Vera-Cruz” (Manuel Borrego), “Getsemaní” (Ricardo Dorado). Cuando el cuerpo de Don José María llegaba al camposanto y mientras era sepultado, lo hizo envuelto en las notas de “Virgen del Valle” (Gómez Zarzuela).

 Adiós Don José María. Sigue cuidando de tu pueblo y de tus músicos.

Tresillo de corcheas:

♪.- Las autoridades municipales con su alcalde a la cabeza, Antonio Valverde Macías al frente, representantes de la Guardia Civil y representaciones de todo el pueblo estuvieron en todo momento presentes en el velatorio y entierro

♪.- Casi una treintena de sacerdotes concelebraron con el Obispo Auxiliar. Fueron los propios sacerdotes los que portaron el féretro desde la parroquia a la ermita.

♪.- Aplausos cuando el féretro avanzaba por la iglesia antes de abandonarla, cuando salía de la ermita, cuando llegaba al cementerio y cuando recibía sepultura. Aplausos en reconocimiento a toda una vida de entrega.

 

A modo de coda

Parroco-border

 SIEMPRE DON JOSÉ MARÍA

Todos sabemos que aunque ya no está, no se ha ido ni se irá nunca. Durante la misa, el Obispo Auxiliar dijo que nuestro párroco seguiría siempre aquí por la fuerza que durante años le envió su feligresía acompañándolo con su fe, la oración y la gratitud a su vida y ministerio”, el día anterior, nuestro presidente Francisco Manuel Fraile dejó escrito que Don José María, ahora que estás más que nunca” y hace ya tiempo el pueblo de Salteras lo declaró su Hijo Adoptivo y rotuló una calle con su nombre.

Ni te has ido ni te irás porque siempre, siempre, estás, Don José María.  

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