Nuestro Compás 4: ¿Que por qué lo hago?

NuestroCompás3¿Otra vez tienes que ir a Sevilla? Vete en autobús, que es más barato.

-No, que si no, no llego a tiempo. El concierto es a las ocho de la noche.

¡Ah, entonces vas porque quieres, no porque tengas que ir!

-Es verdad. Lo confirmo y lo declaro: voy porque quiero ir. Bueno, no: voy porque necesito ir. ¿Qué me cuesta el dinero? ¡Pues claro que me cuesta! Pero a cambio de qué: ir, a mí, me da vida. Sí, así: la vida.NuestroCompás2

Ya se que si no voy nadie se va a enterar ni se va a notar (pobre de mí si me creyera no ya imprescindible, sino  mínimamente importante). Pero si no voy quien lo lamenta de corazón soy yo mismo. Y lo sufre y se imagina allí mismo, a pesar de la distancia.

¿Qué por qué voy si ni siquiera puedo asistir a los ensayos? Pues ya ves, ahí está la grandeza de La Oliva, en la que sin preguntar te PozueloSalterasdevuelven multiplicado el cariño que tú antes has compartido con humildad. ¡Cómo no voy a serle fiel!

Así que no me cuesta ningún trabajo hacer casi 600 kilómetros ni coger alguna vez algún avión para llegar. Y no por ello espero nada a cambio, ni medallas, ni reconocimientos, ni golpecitos en la espalda. Ni siquiera el dinero, porque quien piense que está aquí por ganar dinero,…

Además, ¡qué caray!, ¿cómo suena esta banda? Así que pasen otros cien años La Oliva seguirá ganándose el elogio y el aplauso del público. Y ya no será porque yo y los demás estemos ahí, sino porqNuestroCompás1ue vendrán otros que renovarán el espíritu olivista, con esfuerzo, cariño e ilusión. Incluso sin pedir nada a cambio.

Así que, puedes pedirme lo que quieras. Pero no me pidas que lo deje. No. Eso nunca.

Antonio Rincón Enríquez

Músico de la Centenaria Banda de la Oliva

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