Nuestro Compás 7: “La Oliva.. un sueño hecho realidad”

NuestroCompás1Florecía la primavera de 1992, la ciudad estaba revolucionada con motivo de la inauguración oficial de la Exposición Universal de Sevilla. Durante seis meses se viviría un sueño mágico en el cual viajaríamos a cualquier rincón del mundo sin salir del recinto de la Isla de La Cartuja. Pero semanas antes de la inauguración, yo ya había vivido mi propio sueño….

Fue a mediados de aquel frío y lluvioso febrero cuando, al término de un ensayo, Paco “el del bombo” me comunicó que la plantilla estaba completa, pero que “los nuevos” nos turnaríamos para tocar… Al principio no entendí demasiado bien hasta que, transcurridos unos minutos, “Migué el gordo” me dijo: – Eah niño pues ya te vas a estrenar en Semana Santa. Jamás olvidaré aquella noche… En menos de dos meses tocaría mi primera Semana Santa con la banda de La Oliva de Salteras.

En la suerte musical, me había correspondido tocar el Jueves Santo en Alcalá del Río, Madrugá en La Palma del Condado, Viernes Santo en El Cachorro y Domingo de Resurrección en Albaida del Aljarafe.

No fueron pocos los regaños por parte de mis padres arengados por algún que otro vecino al que supongo que tenía hasta la coroNuestroCompás3nilla de tanto escuchar el sonido de una corneta a todas horas…”que dice la vecina que este año no va a ir a ver los pasos, que le está cogiendo tirria por tu culpa miarma…” estos fueron los comienzos en mi querida banda de La Oliva de Salteras.

Al poco tiempo comencé a estudiar música en una academia que empezó en Camas, lo cual hizo que cuando ya me defendía con el clarinete empezara con otra aventura musical lejos de Salteras…
Nuestros mayores siempre nos cuentan que el tiempo pone a cada uno en su sitio, en el lugar que le corresponde, y curiosamente, pasados los años, ese caprichoso tiempo empeñado en cumplir un destino que parecía escrito quiso llevarme de vuelta al principio de todo…. A la banda de La Oliva de Salteras.

Allí me recibieron con los brazos abiertos, me reencontré con amigos de antaño, los cuales ahora hecho hombres quisieron compartir conmigo su compañerismo y su amistad, encontré a una familia que defendía con orgullo el nombre de La Oliva de Salteras en cada actuación, me hicieron partícipe de ello y poco a poco me fui integrando y sintiéndome uno más de la familia.

NuestroCompás2En la banda he vivido momentos inolvidables, musicales y humanos. He seguido creciendo en Ella…, a la vez que también en mi vida. Me hice profesional de la música gracias a que aprendí que el trabajo y el esfuerzo siempre tienen recompensa, aprendí a valorar los detalles más ínfimos de los que la música y la vida están llenos, mi hija ha ido creciendo en cada actuación de la banda y espero que algún día pueda tocar a mi lado en un resplandeciente Domingo de Ramos en San Jacinto.

Reconozco que en algunas ocasiones las responsabilidades familiares y la incomprensión han hecho que me plantee poner un punto y aparte para centrarme en otros aspectos de mi vida… pero sé que eso es imposible. Me siento orgulloso de pertenecer a esta gran familia, principio y fin de mi vida musical.

Siempre habrá nuevos retos que superar, nuevas metas por alcanzar y emotivas experiencias que vivir;… Allí estaré, preparado y expectante como si fuera la primera vez, y con la misma ilusión que aquella fría noche de febrero. Seguiré viviendo el “Sueño de La Oliva”, mi sueño…

José Manuel Martínez Ibáñez
Músico de la Oliva

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Nuestro Compás 6: “Nuestra Hermandad”

NuestroCompasDSC_1239-borderEntre las acepciones de la palabra hermandad, me quedo con esta que dice:

Relación de afecto, simpatía y amistad entre personas que no tienen vínculos familiares.
Pero yo añadiría; “y que persiguen un objetivo común”.

Pues bien, eso es para mí la Oliva de Salteras, una hermandad, puesto que aunque la mayoría no tenemos vínculos familiares, el ambiente de afecto, simpatía y amistad que por aquí se respira, no puede ser más grande.NuestroCompasM144D-border

Una institución (y voy a citar unas palabras muy monárquicas) a la que me llena de orgullo y satisfacción, pertenecer desde hace veintinueve años, y en la que desde el primer momento me encontré con muy bellas armonías, tanto musicales como humanas.

NuestroCompasFoto123-borderQuizás es por eso, que a pesar del tiempo transcurrido, afronto cada nueva actuación con la ilusión del primer día. En esta dilatada trayectoria, hemos pasado momentos malos y buenos, hemos sufrido y reído, pero sobre todo, hemos disfrutado haciendo lo que mejor sabemos, hacer que el público se divierta.

¿Como si no se consigue cumplir un centenar de años?NuestroCompasM505S-border

Una banda con denominación de origen, que ha sido, es, y sin duda alguna seguirá siendo grande gracias a la labor encomiable y altruista de los que fueron pero sobre todo son, quienes que día a día luchan para seguir inculcando a las nuevas generaciones los valores de los que aquí hago apología, pues si de algo estoy seguro, es que, el futuro pertenece a quienes creen en la belleza de sus sueños.

Francisco Javier Rodríguez de la Carrera @friscovier

Músico de la Oliva

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Nuestro Compás 5: “A través de una Sonata”

“Las palabras nunca alcanzan cuando lo que hay que decir desborda el alma” (Julio Cortázar)

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No sé si habéis escuchado alguna vez que “el músico de La Oliva nace donde le da la gana”. Pues os digo, que efectivamente es así.

En los compases anteriores habéis podido leer lo que significa ser músico de La Oliva, a través de los ojos de varios compañeros. He aquí el mío: Pertenecer a La Oliva de Salteras, ya en sí encierra un orgullo único, pero os aseguro que es difícil de entender si no lo sientes personalmente. Calidad humana, calidad musical.. ¿veís? imposible de explicar solo con palabras. En definitiva, todo aquello que hace de una institución algo especial, algo único.

Algunos pueden preguntarse ¿pero qué tiene de especial? Veréis, ¿Qué os parece si os lo presento en “forma” de Sonata?

En primer lugar, la Exposición. Cuando entras en La Oliva, el primer valor que observas es que los que forman parte de ella confían los unos en los otros, pasas a sentir que la confianza es tal que cambias rápidamente el “soy” por el “somos”, pasas de pensar en el “yo” a pensar en “nosotros”. ¿Sabéis el resultado?, que sabes que siempre tienes a tus compañeros a tu lado, pase lo que pase. Y encuentras tal calidad humana, que ya el primer día que tocas en La Oliva sabes que no quieres irte de allí.

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El Desarrollo. Cuando perteneces a La Oliva te das cuenta que existe un equipo humano fantástico que trabaja día a día, sin plantearse nunca pedir nada a cambio. Es más, seguro que ninguno de ellos ha pensado nunca siquiera, en el valor de sus actos. Simplemente el objetivo es una meta común, un proyecto en continuo desarrollo que va siempre más allá. En ellos he conocido lo que significa “el olivismo”, el trabajo desinteresado y anónimo por La Banda. Tal vez desde ahí fuera muchos de vosotros veáis el resultado de este desarrollo, pero tras él hay personas cuya humildad de su alma y que encierran tal lealtad en el corazón, que le hacen ser los más Grandes. Una grandeza que para mí representa una enorme admiración y respeto, y que es mayor aún, precisamente, porque no son conscientes de ello.

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Y llegamos así a la Reexposición. ¿Sabéis otro secreto de lo especial de La Oliva de Salteras? El secreto consiste en creer. En creer en las personas por encima de todo, y en que cada uno de los miembros de La Oliva es fundamental. Y aquí podemos volver a recordar aquella Exposición, en que antes que en ti mismo piensas en el grupo, que se ha convertido en tu familia. Y podemos recordar que el trabajo en equipo hace posible esos “22 metros de eslora”, o de otros 100 si hicieran falta. O tal vez aquél compás en que nos hablan de “saber ser músico de La Oliva”. Todo tiene cabida en esta Reexposición.wpid-img_20140901_012358.jpg

Y entonces comienzas a entender que el músico de La Oliva lo es y lo sigue siendo allá donde vaya, y que no dudará un segundo en estar cada vez que le sea posible, por lejos que esté.

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Pero con todo esto parece que me he alejado un poco del principio de “mi compás”.. La Coda Final de ésta Sonata, es eso, que lo más significativo de ser músico de La Oliva de Salteras es que éste nace donde le da la gana. Porque ese primer día en que tocas con La Oliva, o entras en su Academia, entiendes que ya formas parte de ella y sabes que, independientemente de dónde has nacido o de donde vengas, ya no quieres irte de allí..

Lourdes Benítez

@mlourb

“Orgullosa de ser Olivista”

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Nuestro Compás 4: ¿Que por qué lo hago?

NuestroCompás3¿Otra vez tienes que ir a Sevilla? Vete en autobús, que es más barato.

-No, que si no, no llego a tiempo. El concierto es a las ocho de la noche.

¡Ah, entonces vas porque quieres, no porque tengas que ir!

-Es verdad. Lo confirmo y lo declaro: voy porque quiero ir. Bueno, no: voy porque necesito ir. ¿Qué me cuesta el dinero? ¡Pues claro que me cuesta! Pero a cambio de qué: ir, a mí, me da vida. Sí, así: la vida.NuestroCompás2

Ya se que si no voy nadie se va a enterar ni se va a notar (pobre de mí si me creyera no ya imprescindible, sino  mínimamente importante). Pero si no voy quien lo lamenta de corazón soy yo mismo. Y lo sufre y se imagina allí mismo, a pesar de la distancia.

¿Qué por qué voy si ni siquiera puedo asistir a los ensayos? Pues ya ves, ahí está la grandeza de La Oliva, en la que sin preguntar te PozueloSalterasdevuelven multiplicado el cariño que tú antes has compartido con humildad. ¡Cómo no voy a serle fiel!

Así que no me cuesta ningún trabajo hacer casi 600 kilómetros ni coger alguna vez algún avión para llegar. Y no por ello espero nada a cambio, ni medallas, ni reconocimientos, ni golpecitos en la espalda. Ni siquiera el dinero, porque quien piense que está aquí por ganar dinero,…

Además, ¡qué caray!, ¿cómo suena esta banda? Así que pasen otros cien años La Oliva seguirá ganándose el elogio y el aplauso del público. Y ya no será porque yo y los demás estemos ahí, sino porqNuestroCompás1ue vendrán otros que renovarán el espíritu olivista, con esfuerzo, cariño e ilusión. Incluso sin pedir nada a cambio.

Así que, puedes pedirme lo que quieras. Pero no me pidas que lo deje. No. Eso nunca.

Antonio Rincón Enríquez

Músico de la Centenaria Banda de la Oliva

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Nuestro Compás 3: Saber ser músico de La Oliva de Salteras

NuestroCompás2Traigo el recuerdo de un anuncio televisivo que se transmitía hacía muchos años con el objeto de fomentar la lectura. El mensaje era sencillo: un libro ayuda a triunfar”.

A tal ejemplo se le sumaba el hecho de afirmar, que lo mismo sucedía con el perro.

Intentaban solidificar la amistad en estas dos cuestiones.

Indudablemente los libros ofrecen un gran aporte en la vida y el hecho de convivir con un animal doméstico ofrece sin dudaNuestroCompás1 una riqueza interesante para sus dueños, cuidadores y responsables. Pero asegurar que un libro o un animal son el mejor amigo, es un simple argumento mercantilista o un buen enganche publicitario. Lo sustancial, en realidad, no está en la misiva que se transmite, sino en la dependencia que puede crear dándole validez a algo que no lo posee. Un perro terminará muriendo, es algo consabido. Un libro puede contener datos no exactos o incluso ser confuso en su exposición, además de ser un objeto que puede perderse.

NuestroCompás3Solidificar materialmente una amistad no es algo que se consiga en poco tiempo. Necesita de determinadas circunstancias y hechos que hagan que dos personas pongan toda su fe en la otra sin pedir explicaciones, sin esperar nada a cambio, estando dispuesto en el momento en el que se le precise. Esta sin duda, es la experiencia como músico y como persona que la banda de la oliva me transmitió desde el primer día. Así́ fue y así́ sigue siendo…Ser de La Oliva, es ofrecerle la mano al compañero sin condiciones; apoyarle en las decisiones, gusten o no; es permanecer firmes en los momentos difíciles; ser de La Oliva , es practicar la generosidad consecuente y responsable; ser de La Oliva, implica saber que alguien escucha, atiende y, calla, cuando es conveniente y se le solicita; ser de La Oliva, es poseer un tesoro que no se puede guardar en una caja fuerte simplemente porque no cabría en ninguna; , ser de La Oliva es admitir que nadie es perfecto y puede cometer errores; ser de La Oliva es algo que en mucha ocasiones decimos de forma baladí́, pero que en realidad no sabemos cotejar ni valorar adecuadamente en la mayor parte de las ocasiones… , ser de La Oliva es una conquista a la que no se debe renunciar bajo ninguna circunstancia. Ser de La Oliva, es saber de alguien que nosHombrera2014 acepta como somos sin criticas.

Ahora bien, una cosa es ser de La Oliva y otra distinta es saber ser de La Oliva. Simplificando la cuestión, mas que un deseo es un sentimiento y dicho sea de paso, los sentimientos llevan consigo una carga importante de cariño, admiración, afinidad, comprensión, que difícilmente podemos obviar de ninguna manera. Aunque por otro lado, cuando se es de La Oliva, se da por sabido que se sabe ser también, de La Oliva de Salteras. Y este es el mensaje señoras y señores, hay que saber ser de La Banda de la Oliva de Salteras.

José Manuel Barquero Puntas @BarqueroPuntas

Músico.

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Nuestro Compás 2 : “Ad líbitum”

NuestroCompás2La Oliva es como ese bajel de 22 metros de eslora que va meciéndose suavemente por las olas que se va transformando en ímpetu e intensidad. Donde el capitán dirige, coordina y controla las actividades a bordo,  ayudados por el patrón,  el jefe,  los marineros y toda la tripulación,  con un ritmo libre.
Hay ocasiones en que algunos abandonan el barco,  pero hay que tener la “valentía” suficiente para mantenerse a flote,  porque siempre habrá otros mares por descubrir. Mientras mantengamos todos unidos ese sentimiento tan hermoso, siempre nos esperarán nuevos amaneceres, nuevos comienzos.

Como se citaba en la secuencia del 15/08/13 La Centenaria es ” Un gran barco que te salpica de la música más hermosa”.

NuestroCompás1Ser de la Oliva es la libertad de improvisar “Ad líbitum”, expresión del latín que significa literalmente “a placer, voluntad”. Voluntad de formar parte de una gran familia,  donde no es necesario un vínculo consanguíneo, sino simplemente compartir unos sentimientos afectivos a los que llamamos “Olivismo”, que no es otra cosa que aquellos que están, junto con los que se fueron, luchan con “coraje” día a día por esos deseos que esperan cumplimiento.

Como bien decía Nelson Mandela “Aprendí que el coraje no  es la ausencia de miedo,  sino el triunfo sobre él. El hombre valiente no es aquel que no siente miedo,  sino el que conquista ese miedo “.

María Eugenia Lemos Mateo @EuSevilla

“Simplemente olivista”

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